El magnate cuida a enfermos de Alzheimer


› BERLUSCONI EMPEZARA A CUMPLIR LA CONDENA DE TRABAJO SOCIAL EL 9 DE MAYO POR UN CASO DE FRAUDE FISCAL

En la Fundación Sagrada Familia anticiparon que Berlusconi no podrá contar cuentos ni chistes; tampoco podrá hacer política. El ex primer ministro de Italia tildó de “ridícula” la tarea que debe realizar una vez por semana y durante diez meses.

Desde Roma

Después de varias postergaciones, Silvio Berlusconi comenzará finalmente a cumplir su condena. El 9 de mayo se presentará para su primer día de servicio social en la Fundación Sagrada Familia, de Cesano Boscone, cerca de Milán, para cuidar a los enfermos de Alzheimer. Entrará a las 9.45 de la mañana y saldrá alrededor de las dos de la tarde. Sólo una vez por semana y durante unos 10 meses. A eso quedó reducida su condena en principio a cuatro años de cárcel por fraude fiscal que recibió en agosto del año pasado. Pese a que sus abogados hablaron en su momento de una sentencia “equitativa”, él sigue furioso contra los jueces porque se trata, no se cansa de repetir, no de una condena judicial sino política, inventada por sus opositores y gracias a los jueces “rojos”, para sacarlo de la circulación.

En la fundación “no podrá contar cuentos ni chistes, ya que sería un poco difícil hacerlo entender a nuestros enfermos”, comentó Michele Restelli, una de las autoridades del centro. Y Paolo Pigni, director de la Sagrada Familia, aclaró que no podrá hacer política de ninguna manera dentro del centro, no podrá traer su escolta de protección ni venir vestido con saco y corbata porque, entre las tareas, tendrá que servir la comida a los enfermos y podría ensuciarse. “No es una cosa banal. Berlusconi no hará una actividad divertida ni relajada ni se sentará en una oficina. Entrará en contacto con situaciones de sufrimiento que podrán enriquecerlo”, agregó. Trabajará con un médico, una asistente social, un educador, fisioterapeutas y familiares voluntarios que colaboran normalmente con el proyecto.

“No creo que sea una cosa humillante para mí, sino ridícula para el país –comentó Berlusconi sobre el servicio social que deberá cumplir–. Mandar a cumplir esta condena a un señor que ha sido varias veces responsable del gobierno, el único político al mundo que ha presidido el G-8 tres veces y que ha sido presidente del Consejo de Jefes de Gobierno de la Unión Europea… Es absurdo pensar que se pueda reeducar a uno como yo entregándolo a los servicios sociales.” Y reiteró que “esta condena es fruto de una construcción inaceptable, el proceso ha llegado a una sentencia monstruosa que será dada vuelta por la Corte Europea de Derechos Humanos”, a la que sus abogados han presentado un recurso.

No sólo Berlusconi está dando una batalla contra su condena. Otros también, como la revista de filosofía y política Micro Mega, muy conocida entre los intelectuales en Italia, que acaba de lanzar una campaña para que le sea revocada la posibilidad de hacer servicios sociales y quede directamente en arresto domiciliario. “La libertad de Berlusconi es indecente”, escribió en su llamamiento. Quien esté a favor de esta propuesta puede firmar on line. Y al parecer la revista ya juntó unas 2000 firmas.

Para completar la rabia –o mejor dicho el rencor– que lleva dentro, algunas frases y comentarios dichos por el ex Cavaliere en estos últimos días, le han complicado aún más el panorama, a nivel político local e incluso a nivel europeo. En una rueda de prensa en Milán para la presentación de los candidatos de su partido, Forza Italia, en las elecciones europeas de fines de mayo, no tuvo mejor idea que decir que “para los alemanes, los campos de concentración nunca existieron”. La dura réplica del candidato a presidente del grupo de izquierda en el Parlamento Europeo, el alemán Martin Schultz, no se hizo esperar. “Berlusconi es sinónimo de odio, de envidia y de conflicto.” Es “escandaloso este comportamiento que contradice todo lo que es Italia, un país maravilloso con un gran pueblo”, dijo Schultz.

La condena política de Berlusconi vino también de otra alemana ilustre, la canciller Angela Merkel y varios líderes del Partido Popular Europeo (PPE), la formación de derecha de la que forma parte Forza Italia en Europa. Se habla incluso de que Berlusconi podría ser severamente sancionado por el PPE o incluso expulsado. Tony Servillo, el director de cine italiano que acaba de recibir el Oscar por su film La Grande Bellezza, en declaraciones a una revista alemana dijo que sentía vergüenza por el ex premier. “Cuando leo las declaraciones de Berlusconi sobre Alemania y veo su modo de actuar, me avergüenzo una vez más. Este hombre vive de sus provocaciones. Y, sin embargo, una parte no pequeña del país se sigue identificando con él”, indicó.

Haciéndose entrevistar hace algunos días por uno de sus canales televisivos, Berlusconi comparó a Beppe Grillo, el líder del creciente Movimiento Cinco Estrellas, con Hitler, y sobre el presidente de la república Giorgio Napolitano dijo que le recordaba la película Profondo rosso (profundo rojo) en tácita alusión a los orígenes comunistas del mandatario y dando a entender que era una de las razones por las cuales no le había concedido el indulto. Según Berlusconi, Napolitano “tenía el deber” de concederle el perdón, cosa que habría provocado, de haber sucedido, un gran revuelo contrario en elmundo político y en la justicia italiana. Según la sentencia de los jueces de vigilancia, como se llama a los que deben controlar que el condenado cumpla la condena y no escape, Berlusconi puede participar de actos políticos. La Justicia no le permitió, sin embargo, ir a Bari –sur del país– pero hoy en día, con los medios técnicos que existen, no es un problema: hará una video conferencia en directa. Ha prometido que cerrará la campaña electoral de Forza Italia en Roma el 22 de mayo y que no faltará a ninguna de las entrevistas en televisión, incluso en la RAI, la televisión pública. “No conozco ningún político condenado que en un país civilizado del mundo, en vez de cumplir su pena esté en televisión y asista a los actos electorales”, destacó el secretario nacional de Italia de los Valores, Ignazio Messina.

Hay que recordar que Berlusconi está acusado de haber evadido impuestos por varios millones de euros. Que por mucho menos una persona común va a la cárcel. Que la condena a cuatro años fue reducida a uno por indultos precedentes. Que de un año pasó a poco más de diez meses por otras artimañas legales. Que de diez meses pasó a medio día una vez por semana. Que cuatro horas una vez por semana por diez meses equivalen a 160 horas. Es decir que la condena real será de siete días. Y no está conforme… tal vez porque se ha dado cuenta de que ya no es tan intocable.

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