Latinoamérica celebró con matices el 1º de Mayo


› MARCHAS Y CONTRAMARCHAS EN VENEZUELA, RESPALDO GREMIAL PARA DILMA, MUJICA Y BACHELET, DIALOGO EN PARAGUAY Y DISCURSO DE EVO

En los países de la región con gobiernos de centroizquierda los principales actos se realizaron en apoyo a los procesos en marcha. También se manifestaron las fuerzas opositoras. En el resto, la calle sirvió para amplificar los reclamos cotidianos.

Con diferentes actos se celebró ayer el Día del Trabajador en América latina. En Venezuela, y ante una gran concentración de trabajadores simpatizantes, el presidente Nicolás Maduro preguntó qué haría la clase obrera si un día se levantara con la noticia de que el presidente constitucional de la República fue depuesto de su cargo. “¿La clase obrera reconocería otro gobierno? ¿La clase obrera seguiría trabajando para otro gobierno? Ahí entraríamos en esos momentos, en esos caminos (en los) que le toca a los pueblos decidir qué hacer”, señaló el mandatario. Además, miles de simpatizantes chavistas marcharon por Caracas para agradecer al presidente un aumento del salario mínimo otorgado el martes. La oposición se concentró en otro sector de la capital para protestar por la crisis económica. Unos 3000 manifestantes envueltos en banderas venezolanas y portando pancartas con referencias a la inflación, la escasez de alimentos y la inseguridad marcharon al son de pitos y cornetas por el este de la ciudad, feudo de la oposición.

Para encarar la inflación, que roza el 60 por ciento anual, la más alta de Latinoamérica, Maduro anunció esta semana un aumento del 30 por ciento en el salario mínimo, que se ubica en 675 dólares mensuales al cambio oficial de 6,3 bolívares por dólar y apenas en 60 dólares a tasa de mercado paralelo. “No es normal que se duerma en los supermercados para hacer una cola por alimentos” o “No queremos un aumento de mentira, cuando los precios son de verdad”, fueron los slogans que blandieron los opositores en las pancartas.

Por su parte, Maduro respondió a las preguntas lanzadas por él en el acto central por el Día del Trabajador. “La clase obrera tiene que tener claro, yo estoy seguro qué harían ustedes, estoy muy seguro qué haría la clase obrera y estoy muy seguro qué haría la fuerza armada nacional bolivariana si algún día pretendiera imponerse un régimen fascista, pinochetista, proimperialista”, indicó. Y dijo estar seguro de que si algún día el imperio impusiera en Venezuela un régimen proimperialista, la clase obrera petrolera no produciría una gota de petróleo más para la oligarquía y el imperialismo. “Estoy seguro de que el pueblo decretaría una huelga general y se iría a la insurrección cívico militar”, aseguró.

En Brasil, la Central Unica de Trabajadores (CUT, mayor organización sindical del país) respaldó, en un acto en San Pablo, al gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, que anunció ayer un aumento de 10 por ciento a un subsidio mensual que reciben 36 millones de pobres y una futura disminución de la carga del impuesto que grava los sueldos. Los anuncios de Rousseff fueron criticados durante el acto, también en San Pablo, de Fuerza Sindical, la segunda central obrera del país, y por el principal precandidato opositor a la presidencia, el socialdemócrata Aécio Neves, quien opinó que reflejan “la desesperación de un gobierno acosado por sucesivas denuncias de corrupción”.

En Uruguay, la central sindical única PIT-CNT, en su tradicional marcha por Montevideo, reconoció que desde 2005 (cuando accedió al gobierno el Frente Amplio) a la fecha, hubo cambios sustanciales en las relaciones laborales, aun cuando “no hay nadie en el país que tenga el programa de la clase obrera”, dijo el secretario ejecutivo, Gabriel Molina. En Chile, la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) manifestó su apoyo a las reformas impulsadas por el gobierno de Michelle Bachelet, pero advirtió que vigilará que se cumplan. “Somos y seremos los más leales con las transformaciones que Chile demanda y los que más presionaremos para que se cumpla el programa de gobierno”, dijo la presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa.

En Paraguay las organizaciones sindicales celebraron por separado. La Central Nacional de Trabajadores (CNT), que asiste al diálogo con el gobierno instalado tras la huelga general del 26 de marzo, compartió una misa con el ministro de Trabajo, Guillermo Sosa, y paralelamente denunció despidos de trabajadores por sus actividades sindicales y subcontrataciones y tercerizaciones que violan los derechos laborales.

“Denunciamos a los dirigentes entreguistas que construyen la mesa de negociación”, afirmó Eduardo Ojeda, presidente de la Corriente Sindical Clasista (CSC) que organizó su propio acto, mientras otras agrupaciones realizaron una concentración frente al Panteón de los Héroes, donde descansan los restos de algunos ex presidentes paraguayos.

En Bolivia, el presidente Evo Morales encabezó una marcha multitudinaria que terminó en la plaza principal de La Paz, donde firmó el decreto que oficializa los aumentos concertados con la Central Obrera Boliviana (COB), de 10 por ciento para los sueldos en general y de 20 por ciento para el mínimo nacional, que pasa de 1200 a 1440 bolivianos (unos 220 dólares).

En Perú, cientos de trabajadores del seguro estatal de salud Essalud protestaron en Lima contra el gobierno del presidente Ollanta Humala por los “malos manejos” que atribuyen a ese organismo y la Confederación General de Trabajadores (CGTP) tenía previsto realizar una concentración en el centro de la capital contra el modelo económico y en reclamo de medidas efectivas contra la criminalidad.

En Cuba se efectuó el tradicional desfile multitudinario en la plaza de la Revolución, en La Habana, donde el presidente Raúl Castro reiteró críticas a Estados Unidos y la adhesión al gobierno de Venezuela, pero no hubo anuncios de parte de las autoridades ni reclamos de los manifestantes. En Colombia, las centrales obreras enar-bolaron la consigna “Por la paz, por el trabajo decente y por la vida digna”, y en Ecuador rechazaron un proyecto de reforma del Código Laboral impulsado por el gobierno y que, según el presidente Rafael Correa, fue pensado “en función de las necesidades de los trabajadores”.

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