Los rebeldes harán la consulta


DONETSK, EN EL ESTE DE UCRANIA, CONFIRMA EL REFERENDUM PARA EL DOMINGO

Kiev puso en marcha una operación militar que causó muertes y daños, pero no logró ganar poder político frente a los separatistas.

Desde Slovyansk

El presidente del Comité Central de la República Popular de Donetsk fue claro: Vladimir Putin es, sin duda, un amigo del este de Ucrania, pero su solicitud de aplazamiento de un referéndum el domingo tendrá que ser rechazada. Denis Pushilin, el jefe del autoproclamado estado, hizo el anuncio en un edificio del gobierno ocupado por los separatistas y rodeado de barricadas, alambres de púa y hombres enmascarados armados. Estaba atestado de medios de comunicación internacionales, con una gran multitud esperando afuera para oír las noticias.

Putin había dado su respaldo por primera vez a las elecciones presidenciales de Ucrania previstas para el 25 de mayo, había pedido que se aplace el plebiscito separatista y se había producido un intercambio de prisionero –con la liberación del llamado “Gobernador de la gente” de Donetsk, Pavel Gubarev– dando lugar a la especulación de que éste era el comienzo de unproceso de paz más amplio.

Pushilin destacó que, a pesar de la amistad, “no tuvimos contacto directo con Putin. Tuvimos nuestra reunión, la decisión de los Pueblos del Consejo fue unánime y Putin conocerá la decisión”. Tres horas y media más tarde, Serhiy Taruta, el gobernador de Donetsk Oblast, dio su propia conferencia de prensa en el opulento Hotel Donbass Palace para condenar el referéndum como “ilegítimo, divisor y peligroso”.

Pase lo que pase con el voto este 11 de mayo, el hecho es que el alcance del gobierno interino de Ucrania se está reduciendo en algunas partes del Donbass, mientras aspectos clave de la administración y la ley y el orden se desvanecen durante la turbulencia de los últimos meses. Kiev puso en marcha una operación militar que condujo a muertes, daños y puestos de control en las ruta, pero no logró restablecer la debilitada autoridad política de la capital.

Según Pushilin, el referéndum sobre si el este del país se mantiene dentro de la estructura actual de Ucrania ayudará a detener la violencia y permitir el resurgimiento de la política pacífica. “La guerra civil ya comenzó, el referéndum puede poner fin a esa situación e iniciar un proceso político. Si no tenemos un referéndum vamos a perder la confianza de la gente, nos enfrentamos a la elección entre el referéndum y la guerra y hemos elegido el camino de la paz”, dijo.

Se les preguntará a los votantes en las papeletas impresas y llevadas a los centros de votación, a veces pasando de contrabando a través de los puestos de control de las fuerzas ucranianas, si quieren tener autonomía. Romano Lyagin, de 33 años, dijo que una demora no era una opción. “No hay hombre que pueda cambiar la fecha de este referéndum; no tienen idea de cuántas personas armadas hay en Donetsk en estos momentos, no podemos ofender a la gente. Hay tres millones que tendrán su oportunidad de votar.”

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.

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