Moyano en la plaza con las gomas bajas


LA MARCHA DE LAS CGT OPOSITORAS NO CUBRIO LAS EXPECTATIVAS

Las CGT del camionero y el gastronómico se movilizaron a Plaza de Mayo. Reclamaron por “la inflación y la inseguridad”.

El sindicalismo opositor se esforzó por realizar una movilización a la Plaza de Mayo y que no pareciera un reclamo gremial pero, por lo menos en cantidad, no cubrió las expectativas de los organizadores y provocó más de una ironía entre sus adversarios del oficialismo. “Bajen las banderas, solamente queremos las banderas argentinas”, se escuchaba el pedido aviva voz, una y otra vez, desde el escenario ubicado bastante más por delante de la Pirámide de Mayo. Los trabajadores enrolados en las CGT que encabezan el camionero Hugo Moyano y el gastronómico Luis Barrionuevo marcharon a la Plaza de Mayo, esta vez sin reclamos gremiales y acompañados por el falso ingeniero Juan Carlos Blumberg. Escucharon el documento elaborado por la CGT moyanista titulado “El desánimo de los argentinos”, en el que pidieron parar con “la inflación y con la inseguridad”.

Los organizadores informar que el acto había convocado a 35 mil personas. Desde el oficialismo estimaron que apenas llegaban a las 15 mil personas. La única columna nutrida fue la del Sindicato de Camioneros, que entró por la Diagonal Sur. Desde el otro lado, Rivadavia estaba prácticamente desocupada.

“Basta, esperamos soluciones”, rezaba el cartel que presidía el escenario armado por el gremialismo opositor, pasando la mitad de la Plaza de Mayo. Un lado decía “No a la pobreza” y en el otro extremo “No a la inseguridad”, con un grupo de jubilados en la primera fila, detrás de los dirigentes con los carteles que pedían por el “82 por ciento móvil”. Apenas pasado el mediodía habían comenzado a concentrarse los trabajadores para cumplir con la convocatoria de sus dirigentes. En Avenida de Mayo y 9 de Julio la columna verde de los Camioneros se diferenciaba de la paleta multicolor de pecheras y gorritas de los demás gremios. Las consignas principales no estaban a la vista hasta el ingreso de la plaza, aunque algunos afiches anticipaban el reclamo contra la inseguridad, la corrupción y por un aumento a los jubilados.

Las columnas de ambas centrales sindicales se repartieron en las avenidas para marchar hacia la Plaza de Mayo. Por Diagonal Sur avanzaron los moyanistas, entre los que sobresalió el Sindicato de Camioneros por abrumadora mayoría. Nuevamente, los Moyano mostraron su capacidad de movilización frente a los demás gremios minoritarios que componen la CGT que encabeza el jefe de la familia. En contraste, un sindicato con gran cantidad de afiliados como el de los trabajadores rurales del duhaldista Gerónimo Venegas aportó un pequeño grupo de trabajadores, situación parecida del gremio judicial de Julio Piumato, viejo seguidor de Moyano.

A medida que llegaban a la plaza, los seguidores de Moyano y Barrionuevo cambiaban las banderas de los gremios que los identificaban por argentinas. “Este es un reclamo de toda la sociedad”, arengaba el locutor, mientras detrás de él empezaban a subir un grupo de chicos enfundados en remeras blancas con las consignas que habían consensuado entre ambas centrales sindicales, que eran presentadas bajo un cartel que decía: “Políticos presten atención, somos el futuro”. Antes, cuando se anunció que los dirigentes ya se encontraban en el estrado, se cantó el Himno con la versión de cancha incluida y un festejado: “Argentina, Argentina”, casi como un anticipo de un partido de la Selección en el Mundial de Fútbol. El locutor Jorge Formento pidió un minuto de silencio “por los compatriotas que han perdido la vida por la maldita inseguridad”, que fue cumplido en parte por la interrupción de los seguidores del caudillo cegetista, que no pararon de cantar “camionero, yo soy”.

De frente al escenario se encontraba el sector para los invitados especiales. Allí se pudo ver ingresar a Barrionuevo con Blumberg muy cerca, así como a los integrantes de las cúpulas de la CGT opositoras. El adjunto de Moyano y senador nacional Guillermo Pereyra; Juan Carlos Schmidt, de Dragado y Balizamiento; el titular del gremio de los canillitas, Omar Plaini. Venegas y Piumato se encontraban allí, además de Pablo y Facundo Moyano, y los dirigentes que estaban hasta hace poco en el ala CGT oficial que encabeza el metalúrgico Antonio Caló, Omar Maturano, de La Fraternidad, y el colectivero Mario Caligari, de la UTA, que le garantizaron a Moyano el paro del transporte en la medida de fuerza del 10 de abril.

En el documento, los gremialistas apuntaron directamente contra el gobierno nacional. “El Gobierno está encerrado en su propio laberinto”, apuntaba la locutora, a la par que en el escrito llamaban “a toda la sociedad” nuevamente para protestar contra la inflación, la inseguridad y la pobreza. Dejaron abierta la crítica para “oficialismo y oposición”, poniendo en claro que el posicionamiento tiene más que ver con una advertencia hacia adelante por el posible cambio de gobierno en el 2015. No dejaron pasar la oportunidad para integrar reclamos de los sectores empresariales y del campo como el “deterioro fiscal, el déficit comercial externo y el de la industria”, en lo que pareció un guiño para futuras acciones conjuntas.

A pesar de que se había anunciado que el acto no contaría con oradores, antes de terminar y con la gente comenzando a desconcentrarse, Barrionuevo volvió sobre algunas declaraciones suyas del verano para asegurar que tenían “que ayudar a que la Presidenta termine su mandato en el 2015. Es un momento muy difícil, pero la vamos a ayudar a que termine bien su mandato”, poniéndose el traje de oveja después de haber señalado lo contrario en reiteradas oportunidades. Luego Moyano cerró el acto saludando a los trabajadores “que saben quiénes son los dirigentes que jamás los vamos a defraudar”. Una jornada más de protesta que el camionero suma para intentar romper el techo al que llegó en la aceptación de la sociedad.

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