Novak Djokovic ganó el título en Wimbledon en una final histórica

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El serbio se impuso en cinco sets y consiguió su 16° Grand Slam. Por primera vez el encuentro decisivo del Grand Slam londinense se decidió en un tie-break.

Novak Djokovic y Roger Federer ofrecieron una final de Wimbledon a la altura de las expectativas que generan dos genios del tenis. En un partido en el que abundaron los tiros espectaculares, las variaciones de efectos y de ritmos y las muestras de una precisión extraordinaria, el serbio se impuso por 7-6 (7-5), 1-6, 7-6 (7-4), 4-6 y 13-12 (7-3) en cinco horas exactas, la final más larga de la historia. Fue la primera vez que el encuentro decisivo del Grand Slam londinense se decidió en un tie-break, y para el número 1 representó su quinta coronación en la Catedral y nada menos que su 16° torneo grande (y el segundo que obtiene en la temporada).

Los dos arrancaron firmes con sus respectivos servicios, en un juego en el que nadie podía permitirse un respiro. Con una adaptación al césped perfecta, sacaban tiros de todos los colores y en las posiciones más difíciles para arrancar las ovaciones del público en el All England.

Djokovic ganó la final de Wimbledon más larga de la historia

Federer y Djokovic, en un cambio de lado. (Foto: AP)

Federer y Djokovic, en un cambio de lado. (Foto: AP)

En ese contexto parejo, llegaron a un tie-break cambiante en el que algunos errores inoportunos de Federer le permitieron a su rival pasar adelante. Y así fue como Djokovic consiguió alzarse con el desenlace por 7-5, para festejar con el puño cerrado que se había puesto más cerca del objetivo.

Djokovic devuelve de derecha en la final contra Federer. (Foto: AFP)

Djokovic devuelve de derecha en la final contra Federer. (Foto: AFP)

Un quiebre en el primer game y otro más en el tercero le dieron a Roger una ventaja decisiva para encarar lo que seguía. Djokovic ya no tuvo capacidad de reacción y apenas mantuvo su saque en el quinto juego. Con un nuevo break en el séptimo, Federer cerró en 6-1 el parcial para equilibrar el encuentro decisivo y mandarle a Nole una señal clara de que debería esforzarse mucho para frustrarle el sueño de un nuevo título en Wimbledon.

Mirka Vavrinec aplaude desde el palco durante la final de Wimbledon. (Foto: DPA)

Mirka Vavrinec aplaude desde el palco durante la final de Wimbledon. (Foto: DPA)

Sabía Djokovic que no tenía espacio para nuevas distracciones. Y en el tercer set se volvió a poner el traje de número 1 del mundo para poder salir adelante ante un Federer que mostraba la solvencia de sus mejores días.

El trámite se pareció entonces al del primer parcial, con escasas posibilidades para ambos con el saque ajeno. Aunque Roger tuvo una luz mínima en el décimo game, cuando puso contra las cuerdas a Djokovic. Ahí el serbio, con un par de saques de gran nivel, levantó un set point y sacó el game adelante.

Ya en el tie-break, otra vez Djokovic fue el más firme de los dos. Bastó una pequeña diferencia en el comienzo para que sacara una luz que no le permitió recuperarse a Federer. El serbio festejó con sobriedad el 7-4 que lo puso a un paso de una nueva consagración.

Tenía el serbio la chance de liquidar la historia en el cuarto, pero otra vez fue el suizo el que asomó la cabeza después del tropezón. Le quebró en el quinto y en el séptimo juegos y sacó una ventaja decisiva, aunque después resignó por primera vez su saque en todo el partido cuando fue a cerrar en el octavo (Djokovic no había tenido ni siquiera una chance de break en todo el partido). En la nueva oportunidad que tuvo con su servicio, ahí sí Federer no perdonó y dejó en la chapa el 6-4 que mandaba la decisión al quinto set.

La primera ilusión grande en el parcial decisivo la tuvo Djokovic, cuando puso a Federer contra las cuerdas en el cuarto game. Pero esta vez no pudo aprovechar ninguna de sus tres chances de break y el suizo salió finalmente airoso. En el siguiente juego de saque de Roger, Nole no perdonó: con un passing espectacular, pasó adelante y consiguió un break que parecía tener enorme peso. Pero cuando al serbio le tocó ratificar el quiebre, patinó: casi sin primeros saques, abrió la puerta para que Federer le devolviera el break y volviera a meterse en el partido.

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Ya en etapa neta de definición, pareció que Federer había dado el golpe decisivo cuando consiguió un quiebre gracias a un gran passing que encontró a mitad de camino de la red a un Djokovic que parecía abatido. Ya 8-7 arriba, el suizo dispuso de dos match points con su saque, pero un error y un tiro ganador le dieron a Nole la supervivencia primero y después un nuevo quiebre que estiró aun más la increíble historia.

A esa altura, si bien los dos desplegaban todos sus recursos al límite, la historia parecía depender mucho más de lo que hiciera Federer que de lo que hiciera Djokovic. A esa altura, al serbio le costaba mucho desbordar a Roger, aunque mantenía intacta su capacidad de defensa.

Y así llegaron entonces a disputar un tie-break inédito para un quinto set en una final en Wimbledon. Con una precisión increíble para dos personas que habían jugado tanto como lo habían hecho, disputaron ese desenlace lleno de drama y en el que Nole sacó ventaja enseguida. Como en los desempates anteriores, el serbio fue el que se mostró más firme. Y con una pelota enganchada por Roger -final impropio de la hermosura que acababan de regalar-, se terminó la historia con un 7-3 para Djokovic, en su primer match point. Al público londinense, que hinchó por Federer a rabiar, solo le quedó aplaudir la enorme demostración que habían brindado. Al final, sonrió el Joker, que entre tantos gigantes se gana a su vez él también un lugar cada vez más grande en la historia.